no escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir


10 abr 2013



Nos gastamos más de la mitad de la vida buscando a alguien que se parezca tanto a nosotras, para llevarlo a casa y podamos emprender una especie de aventura sentimental. Pero siempre decimos que tiene que ser igual a nosotras, como si fuésemos la gran cosa. De repente a una le pasa que después de un rato de tratar de conseguir a una persona así, y luego de rechazar a quien no tenía nada en común con nosotras, con aquella persona tan parecida se convierte todo en algo tan maravilloso, tan organizado y tan perfecto, solo bastan, no sé,  14 días para aburrirnos totalmente de aquel hombre. Al día número 15 intentamos contactar nuevamente a aquel que no se parecía tanto, aquel con el que no había nada en común, y después de charlar un rato llegamos a la maravillosa conclusión de que para ser amigos, es importantísimo ser bastante parecidos, pero para ser amantes, no hay nada mejor en el mundo que ser DISTINTOS.