Puedo ser terca, antisocial en ocasiones,
pero sincera. Buena amante por complacer mi propio ego, pero sus ojos de amor
eso no ven. Y le he roto el corazón más de una vez, me perdona, siempre se
rinde a mis pies. Esa es su filosofía, amarme sin medidas, su amor es sordo y
ciego.
El muere por mi, es un amor casi enfermizo, obediente, excede la normalidad. Y
muere por mi, no ve los pliegues ni los fallos en mi cuerpo, soy su todo, su
verdad. No puede abandonarme, le hefallado y en instantes me da otra
oportunidad.
Y aunque a el no lo
merezca,
lo amo de forma
indirecta.
