Infinitamente erradas, todavía creemos que una gran historia
de amor consiste en pelearse y reconciliarse, separarse por la
guerra, traicionarse y perdonarse o existir de a tres.
En el fondo, creemos que el amor con todas las letras debe ser complicado o imposible, y que los hombres que valen la pena son aquellos que nos provocan llorar.
Equivocadas, nos lastimamos persiguiendo la crudeza, la pasión descontrolada, las palabras duras y el conflicto interior; pero la felicidad no llega hasta que comprendemos que el amor es el equilibrio y la rutina, la complicidad del tiempo, los gestos tibios, la presencia constante y la memoria compartida.
Todos los días, cuando alguien cree que el amor es ropa tirada por la ventana, otro amor se muere.
En el fondo, creemos que el amor con todas las letras debe ser complicado o imposible, y que los hombres que valen la pena son aquellos que nos provocan llorar.
Equivocadas, nos lastimamos persiguiendo la crudeza, la pasión descontrolada, las palabras duras y el conflicto interior; pero la felicidad no llega hasta que comprendemos que el amor es el equilibrio y la rutina, la complicidad del tiempo, los gestos tibios, la presencia constante y la memoria compartida.
Todos los días, cuando alguien cree que el amor es ropa tirada por la ventana, otro amor se muere.
