Decidiste elegir un clavel, una mujer que supiera ser fiel, porque evidentemente soy espinas, y aunque te amo tanto causo heridas. Ella te ofrece el cielo, te compra el edén, pero carece de conocerte muy bien. Yo te propongo que te seas fiel, aunque signifique serle infiel. Regalate una noche conmigo de derroches, vení, rompé cada regla, hacé lo prohibido. Seamos dos corruptos y si es delito, que podemos hacer? Vale la pena el placer. Regalale a tu cuerpo una fiesta de recuerdos. Y si el remordimiento viene a estorbarnos, que podemos hacer?
Vale la pena el placer.
