Sabíamos no decirnos nada,
conservando en apariencia una amistad consolidadda.
Sabíamos no exigirnos mucho.
Sabíamos no exigirnos mucho.
“Hola, qué haces? Convidame un
pucho, que me tenes abandonada!”
Vos con tu mochila a cuestas, yo
con la excusa perfecta para charlar de pavadas.
Nos hizo un guiño San Telmo, un
poco de humo en el medio y enloquecieron las miradas.
Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que
el ruido de los coches te hiciera hablarme al oído.
Y si, el diablo se contenta con
que dudes un instante.
Vos y yo, nuestras miserias, y
esta noche por delante, amor.
Quién sabe? Un umbral perdido, y
aquel bar medio vacío como único testido.
Brindamos por el olvido,
y el espíritu del vino se fue
haciendo nuestro amigo.
#sobredosisdepastillas
