Que lindo era verlos caminando, un alma sola dividida en dos, la orilla de ese mar los encantaba, quedaba todo quieto alrededor.
Curioso es que su risa iluminaba hasta el día que ese mal se la llevó…
La imagen de los ratos más felices, hasta ahora sigue siendo mi motor.
Lo siento, lo escucho, lo espero, lo llevo bien pegado al corazón.
