Me abriste el pecho en dos con un flechazo certero, y espiarte pasó a ser una parada más en mi ruta cotidiana. Una mirada, una semana peleándome por vos, contra mi mundo por vos. Durmiendo en soledad se duerme abrazado a los miedos, y sin tener valor enloquecí a mi alrededor. Un baldazo de agua fría, un sueño en pesadilla al ver cerrado el local de ilusión, sin que supieras quien soy. Un panfleto supo dar cierto coraje, y supiste ser mi enano y mi gigante. Se acortaron las distancias. Hoy ya no existe más aquella que le teme a los abismos, y es hoy gracias a vos, que mis miedos tienen terror. Es tu risa que desarma, todas mis tropas se rindieron a tu reino de enseñanzas. Sentí que el destino esperaba jugarme a matar o morir, vencí a esa extraña que supo habitar en mí. Esta mujer sensible no cruza los brazos, no cree en refutar leyendas, demostró que tu amor no lo gana cualquiera.
Y tu tiempo me dijo al oído “estoy clausurado para la que no pelea”.
Y tu tiempo me dijo al oído “estoy clausurado para la que no pelea”.
#sobredosisdepastillas
