no escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir


25 ago 2011


Una histeria innecesaria, así como descabellada, abandoné cuando te vi. Sentí estragos en el pecho, del más loco frenesí. Abundancia de promesas y una súplica de ayuda para ir juntos a la luna. Pasional como sutil me arrebataste el cielo y lo adornaste, y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción. Hoy sé que no debe existir placer como admirarte reír.