no escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir


21 ago 2011



Te regalo mi cintura y mis labios para cuando quieras besar, te regalo mi locura y las pocas neuronas que quedan ya, mis zapatos desteñidos, el diario en el que escribo, te doy hasta mis suspiros, pero no te vayas más.  
Te regalo mis silencios, te regalo mi nariz, yo te doy hasta mis huesos, pero quedate aquí.