no escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir


14 jun 2011









El es el ángel perdido que un día dormido en mi vida cayó.
Ama los inconvenientes, se enoja conmigo y me habla en Francés.
Baila como el príncipe del reino neurótico de mi niñez.
Toda esa noche borracha creía encontrarlo pero lo perdí.
Tuve que hacer algún duelo, cortar mi deseo con un bisturí.
Quise buscar en la gota del último whisky que nunca bebí.
Tuve un amor anterior en 
la noche del día después que te ví.
Él florece en el centro carmín corrosivo de mi soledad.
Nada en el mundo e gusta más que abrazarte y después despertar.
Tengo un pasado terrible y algunos secretos para confesar.
Tengo algún brindis pendiente que un día, inconsciente, lo voy a brindar.